Precisamente, este sábado estuve con un clienté. Se dedica a la hostelería y salió a colación el tema del servicio al cliente. Él defendía que en la carta de los restaurantes, jamás hay que quitar nada. Si quieres cambiar algo, agrégalo, pero nunca quites nada porque siempre habrá algún cliente que venga por eso que quieres quitar y ese cliente, a su vez, defraudado por no haber encontrado lo que busca, hará que otros clientes tampoco vengan a consumir al restaurante.
Pienso que tiene toda la razón del mundo y la verdad es que muchos deberían tener en cuenta estas palabras.